SOBRE MAGRIS Y UNA PREGUNTA INCOMODA
Por Vivian Lavín
Trieste es una ciudad ubicada del norte de Italia. Su condición de ciudad frontera le ha impreso un carácter especial, de contención, de mixtura y sincretismo cultural. Perteneció al Imperio Austrohúngaro y hoy, es parte de Italia.
Claudio Magris nació en Trieste en el año 1939, el mismo año que empezaba la Segunda Guerra Mundial, por lo que su infancia estuvo marcada por el recuerdo de una ciudad en la que se veía físicamente la cortina de hierro que separaba el mundo comunista del aliado. Con temor y recelo en sus primeros años, pero luego, a los 26 con franca inquietud por saber qué era su pueblo antes, decide imbuirse en el estudio del pasado, para entenderlo y adueñarse de él... así nació El mito habsbúrguico, una tesis que le valió el reconocimiento de la academia europea y el maravilloso hallazgo de la sustancia que alimentaría su narrativa por el resto de sus días.
Hoy es un eminente germanista reconocido como una de los intelectuales italianos más importantes. Es un escritor que mezcla los géneros por lo que su clasificación resulta difícil. Los especialistas distinguen en sus libros la estructura de una novela, la erudición de un ensayo, también el tono amable y coloquial de un libro de relatos de viaje ye, incluso, la intimidad de un libro de memorias.
Reconocido con importantes premios en su país y en Europa, entre los que se cuentan el Premio Strega por su libro Microcosmos, el Europeo Agrigento, Palazzo al Bosco y el Premio Pannuncio por su libro Otro mar, y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2004, Magris es en Chile un intelectual de la elite. Más por la escasa difusión de su obra y el elevado precio que alcanzan sus libros en nuestro país, que por su escritura que se hace suave, cálida e íntima.
Magris estuvo en Chile cerrando el ciclo de Conferencias Presidenciales de Humanidades que inaugurara el Premio Nobel, José Saramago y que ha traído hasta estas tierras a importantes escritores e intelectuales europeos y latinoamericanos. Voces que no sólo habría sido necesario oír entre los altos muros de La Moneda, sino que además, en ciudades universitarias fuera de la capital, como en el caso de Mario Vargas Llosa cuando estuvo en la Universidad Católica de Valparaíso. Pero faltó Valdivia, Antofagasta o Concepción.
Me preguntaba un periodista deportivo qué impacto tiene para nuestra cultura la visita de estos escritores. Cuando las páginas de espectáculo que enfrentan a las de cultura están centradas en los problemas matrimoniales de un ex tenista, cuesta responder.
Quienes trabajamos en cultura sabemos que estas preguntan incomodan. No existen las cifras que respalden estas cuestiones de suyo inmensurables a menos que aceptemos reducir toda la realidad a números.
No sé qué impacto pueda tener en la señora Juanita. Por lo pronto, sé que pude conocer más su literatura y que, como otros, trataré de leerlo más y compartir mis impresiones a través de mi trabajo y por qué no también, cuando el tema matrimonial del ex tenista deje de eclipsar las conversaciones, con algunos amigos.
